The Postman - El cartero
The Postman
When he was a child, he always looked forward to the arrival of the postman. Once a week, someone sent him a drawing with an affectionate dedication.
Years passed, and the drawings gradually became true works of art, while the dedications became poems filled with feeling.
Letters carry feelings. Perhaps that was why he became a postman.
He devoted his life to bringing hope to every home.
One day, he knocked on a door to deliver a letter, and a little girl opened it. She greeted him with a broad smile.
“Do you know who I am?”
The postman was surprised and shook his head.
“I am the person who sends you a drawing and a dedication every week.”
“But you are only a little girl, and I have been receiving those letters for more than thirty years.”
The girl smiled.
“I am feeling itself, and your eyes see me through the gaze of innocence. You see me as I was when I first began sending you those letters.
And for feeling and innocence, time does not exist.”
El cartero
Cuando era niño, siempre esperaba con ilusión la llegada del cartero. Una vez a la semana, alguien le enviaba un dibujo acompañado de una cariñosa dedicatoria.
Pasaron los años y los dibujos fueron transformándose en verdaderas obras de arte, mientras las dedicatorias se convertían en poemas llenos de sentimiento.
Las cartas transportan sentimientos. Quizá por eso se hizo cartero.
Dedicó su vida a llevar ilusión a cada casa.
Un día llamó a una puerta para entregar una carta y le abrió una niña. Lo recibió con una amplia sonrisa.
—¿Sabes quién soy?
El cartero, sorprendido, negó con la cabeza.
—Soy la persona que te envía cada semana un dibujo y una dedicatoria.
—Pero eres solo una niña, y yo llevo más de treinta años recibiendo esas cartas.
La niña sonrió.
—Soy el sentimiento mismo, y tus ojos me ven a través de la mirada de la inocencia. Me ves tal como era cuando empecé a enviarte aquellas cartas.
Y para el sentimiento y la inocencia, el tiempo no existe.
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