Saturday, November 30, 2019

Handkerchiefs 31 - Pañuelos 31


Kubernetes

Kubernetes descended from his spacecraft and kissed Tamor's ground. He had travelled through space for centuries to return to his home, an ancient planet at the confines of the Milky Way. Scourged it by hurricane winds of chlorine and decimated by blue sulphur volcanoes, the negative gravity of some areas of the northern hemisphere was requiring to take precautions not to be thrown into outer space. However, in the southern hemisphere, the strong gravitational attraction prevented aircraft from taking off from its surface if they were not equipped with the resources to generate antigravity fields. At the equator, in the transition between the enormous force of gravity in the south and the antigravity field in the north, strange phenomena was being take place. Kubernetes approached his assistant and friend Planso, located behind him, and told him to order the spacecraft to lower the precious cargo that had been stored for so long in the solitary room of that structure as hard as steel and at the same time flexible to adapt to the narrow and tortuous corridors of curved space.

Kubernetes

Kubernetes descendió de su aeronave y besó el suelo de Tamor. Había navegado a través del espacio durante siglos para volver a su hogar, un antiguo planeta situado en los confines de la vía Láctea. Aazotado por vientos huracanados de cloro y diezmado por volcanes de azufre azul, la gravedad negativa de algunas de las zonas del hemisferio norte obligaba a tener precauciones para no salir despedido al espacio exterior. Sin embargo en el hemisferio sur, la fuerte atracción gravitatoria impedía que las aeronaves pudieran despegar de su superficie si no estaban equipadas con los recursos para generar campos antigravitatorios. En el ecuador, en la transición entre la enorme fuerza de la gravedad del sur, y el campo antigravitatorio del norte, ocurrían fenómenos extraños. Kubernetes se dirigió a su ayudante y amigo Planso, situado detrás de él, para que diera la orden a la nave de hacer descender la preciosa carga que durante tanto tiempo llevaba almacenada en la solitaria estancia de aquella estructura dura como el acero y al mismo tiempo flexible para adaptarse a los estrechos y tortuosos pasillos del espacio curvo.