Saturday, May 20, 2017

Innocence _ Inocencia


Innocence
Was running the year of the Lord of 1182. The Templar knight descended from his horse and hastened to ask to be led before Reinaldo de Châtillon. Hebrought an important message from the great master Evrard des Barrés. An information that could change the course of history. He had managed to get to the castle -which King Balduin the first had dubbed “The royal mountain”- circumventing the vigilance of the Saracens in the plain of Edom. Several months earlier Saladin began besieging the castle,but the Christians still resisted.
After exposing the king to his message, on the way to his rooms he could see that someone was hiding behind a column. He approached and there he found a little girl who looked at him scared with her large eyes.
“Have you seen my father? I have been told that he has just arrived from Jerusalem and he is very close to this castle. He wants to talk to Reinaldp de Châtillon.”
The crusader looked at her in puzzlement.
“What is your name?”
“My name is Anaan.”
“Why are you here?”
“I was traveling in a caravan with my mother when we were attacked on the plain of Edom and they brought us here, to the castle.”
-Where’s your mother?”
“They have her locked up in one of the towers. She says that when my father speaks to the lord of the castle, we can go home.”
The girl began to sob and embraced herself one of the crusader’s legs.
“Take me with my mother. Please.”
Far away, someone was shouting the little girl’s name. The woman who took care of her appeared looking for the little girl. She was very upset and tried to separate her from the crusader.
“I have to take her with me. She has escaped.”
The girl clung with all her strength to whom she believed she could be his savior.
“Cut! Cut!”
The director suspended the shooting.
The girl was still clinging to the actor’s leg, crying disconsolately.
“But, my dear, what’s the matter?”

“I feel very sorry for the woman who is locked in the tower.”



Inocencia

Corría el año del señor de 1182. El caballero templario descendió de su caballo y se apresuró a pedir que lo condujeran ante  Reinaldo de Châtillon. Traía un importante mensaje del gran maestre Evrard des Barrés. Una información que podría cambiar el curso de la historia. Había conseguido llegar al castillo, al que el rey Balduino había bautizado con el nombre de ‘La montaña real’, burlando la vigilancia de los sarracenos en la llanura de Edom. Saladino llevaba meses sitiando el castillo.
En el camino a sus aposentos pudo ver que alguien se ocultaba tras una columna. Se acercó y allí encontró a una niña que, asustada, lo miraba con sus grandes ojos.
-¿Ha podido ver a mi padre? Me han dicho que acaba de llegar de Jerusalén y él está muy cerca de este castillo. Quiere hablar con el señor de Châtillon.
El cruzado le miró perplejo.
-Cómo te llamas?
-Mi nombre es Anaan.
¿Por qué estás aquí?
-Viajaba en una caravana con mi madre cuando nos asaltaron en la llanura de Edom y nos trajeron al castillo.
-¿Dónde está tu madre?
-La tienen encerrada en una de las torres. Dice que cuando mi padre hable con el señor del castillo, podremos volver a casa.
La niña empezó a sollozar y se abrazó a una de las piernas del cruzado.
-Llévame con mi madre. Por favor.
Alguien gritaba el nombre de la niña. Un ama de cría apareció muy alterada y trató de separarla del cruzado.
-Tengo que llevármela. Se ha escapado.
La niña se aferraba con todas sus fuerzas a quien creía que podía ser su salvador.
-¡Coooorten!
El director suspendió el rodaje.
La pequeña seguía aferrada a la pierna del actor, llorando desconsoladamente.
-Pero querida, ¿qué te ocurre?
-Me da mucha pena de la mujer que está encerrada en la torre.