Wednesday, November 29, 2017

The Ring - El anillo

The ring

I'd never been able to go down to the basement alone. I was afraid of it.
I had just turned nine years old when, on a cold, rainy and sad winter morning, I was awakened by strange noises coming from the basement. I was home alone. From bed, I concentrated as hard as I could to identify them. I've never heard anything like it. Then, over the years, I could try to describe them as if someone with their fingernails or the claws of an animal would be scratching a door.
That strange experience lasted only a few minutes. I didn't leave the bedroom until my father came home at noon. My mother had died a year earlier. As he known I was fearful, I didn't tell him anything about what had happened to me, but from that day on I tried not to stay home alone.
Forty years have passed and today I return to my parents' house, which I inherited from my recently deceased father. I have left the country where I have been living for many years and I intend to live in this house forever.
With a certain apprehension I slipped the key into the lock and entered the hall. Everything was as I remembered it. Fleetingly, I thought of the basement.
That night I slept soundly. When I woke up, I remembered perfectly the dream I had had. A feminine voice, with no face, she told me:
"When you wake up, you must go down to the basement and free me from oblivion. I was your father's mistress. He gagged me, tied my hands behind my back with bridles and introduced me upside down into the old trunk. I could only try to scratch the inner surface of the trunk for someone to help me. My death came soon. "
"The police will find in the annular bone of my right hand a ring with the inscriptions of our names, mine and your father's names. I don't know why he killed me."
Several days later, and after the police closed the case, I left the house to never come back.



El anillo

Nunca había sido capaz de bajar al sótano solo. Me daba miedo.
Acababa de cumplir nueve años cuando, en una mañana de invierno, fría, lluviosa y triste, me despertaron extraños ruidos procedentes del sótano. Estaba solo en casa. Desde la cama, me concentré todo lo que pude para poder identificarlos. Nunca había oído nada parecido. Después, con los años, podría intentar describirlos como alguien con sus uñas o las garras de algún animal estuvieran arañando una puerta.
Esa extraña experiencia duró apenas unos minutos. Yo no salí del dormitorio hasta que mi padre volvió a casa al mediodía. Mi madre había muerto un año antes. Como tenía fama de miedoso, no le conté nada de lo que me había ocurrido, pero desde aquel día procuraba no quedarme solo en casa.
Han pasado cuarenta años y hoy vuelvo a la casa de mis padres, que heredé de mi padre fallecido recientemente. He dejado el país donde vivía desde hace muchos años y tengo el propósito de vivir en esta casa para siempre.
Con cierta aprehensión introduje la llave en la cerradura y entré en el recibidor. Todo estaba como yo lo recordaba. Fugazmente, pensé en el sótano.
Esa noche dormí profundamente. Cuando desperté recordaba perfectamente el sueño que había tenido. Una voz femenina, sin rostro, me decía:
-Cuando despiertes debes bajar al sótano y liberarme del olvido. Era la amante de tu padre. Él me amordazó, me ató con bridas las manos a la espalda y me introdujo boca abajo en el viejo arcón. Yo solo podía intentar arañar la superficie interior de la cubierta para que alguien me socorriera. Mi muerte se produjo pronto.
-La policía encontrará en el hueso anular de mi mano derecha un anillo con las inscripciones de nuestros nombres, el mío y el de tu padre. No sé por qué me asesinó.

Varios días más tarde, y después de que la policía cerrara el caso, abandoné la casa para no volver jamás.